El sábado 3 de octubre, Isabel Carvajal y Aurora Torres prepararon guacamole con totopos a cuatro manos en la Cocina Central Costa Blanca de Alicante Gastronómica. La sesión Viva México-Alicante reunió a una cocinera mexicana afincada en Barcelona con una profesional de la provincia. Mientras preparaban el plato, Carvajal explicó cómo cambia el uso de la tortilla de maíz según la elaboración. La demostración puso en primer plano una idea fácil de seguir: un ingrediente puede asumir distintos papeles en la cocina.

Guacamole con totopos como aula abierta

Carvajal describió los totopos como tortillas de maíz fritas. En la explicación que acompañó a la receta, presentó los totopos con guacamole como nachos y explicó que, al unirse a una salsa, forman parte de los chilaquiles. El ejemplo distinguió dos preparaciones a partir de una base común y acercó al público a una cocina que se expresa tanto en sus ingredientes como en las maneras de combinarlos.

El guacamole funcionó como punto de partida para hablar de otros usos. En una demostración culinaria, el ingrediente y el gesto de cocinar permiten explicar cómo se transforma una receta sin apartarse de lo que sucede en la mesa de trabajo. La sesión acercó al público nombres como totopo, nacho y chilaquil dentro de una preparación compartida.

Carvajal también habló de su trayectoria, desde ofrecer sus platos en la calle hasta convertirse en maestra de cocina. Nacida en Tabasco y asentada en Barcelona, es fundadora de El Sazón de Isabel, autora del libro Cocinar es una forma de decir te quiero y parte de la producción de MasterChef en su edición mexicana. Esos datos dieron un contexto personal a la preparación y explicaron la relación de la cocinera con la divulgación gastronómica.

Esa versatilidad hizo posible recorrer varios conceptos a partir de una receta sencilla, con los acompañamientos como parte central del uso del totopo. La preparación vinculó la cocina en directo con el vocabulario que se utiliza para hablar de la gastronomía mexicana.

Dos trayectorias, un escenario

La participación de Aurora Torres dio al encuentro un vínculo directo con la provincia. La chef compartió fogones con Carvajal, que vive en Barcelona y ha hecho de la cocina mexicana el eje de su propuesta. La sesión reunió así a dos profesionales con recorridos asentados en territorios distintos, y permitió que el encuentro gastronómico se leyera también desde la colaboración entre cocineras de México, Barcelona y Alicante.

La receta que presentaron fue guacamole con totopos, una elaboración mexicana que dio contenido a Viva México-Alicante. La relación entre México y la provincia apareció en el propio formato: una cocinera mexicana y una chef local compartieron fogones y explicaron la preparación desde sus trayectorias distintas.

Ese cruce tiene una dimensión concreta para la gastronomía alicantina. La presencia de Torres acercó la sesión al público provincial, y la de Carvajal conectó la demostración con una trayectoria dedicada a la cocina tradicional mexicana. La consulesa honoraria de México en Alicante, Berenice Ávila, destacó en la misma jornada la relación entre las mesas de ambos países. Entre los ejemplos que citó figura el cacao mexicano en la tradición del chocolate de Villajoyosa, un vínculo gastronómico que también ayuda a entender por qué el país invitado encontró en la feria un espacio de intercambio con la Costa Blanca. El escenario permitió seguir cómo ambas cocineras trabajaban juntas sobre el recetario mexicano y explicar el plato mientras lo preparaban.

México, protagonista de cuatro jornadas

Viva México-Alicante formó parte de la octava edición de la feria, celebrada del 2 al 5 de octubre con México como país invitado. La programación incorporó demostraciones, degustaciones, catas y encuentros alrededor de su cocina. La sesión de Carvajal y Torres fue una de las actividades de la Cocina Central Costa Blanca, un espacio dedicado a talleres, ponencias y elaboraciones en directo durante los cuatro días.

La propuesta de México ocupó distintos espacios de la programación con demostraciones, degustaciones, catas y encuentros. Esa variedad permitió acercarse a la cocina mexicana por medio de preparaciones en directo, ingredientes y conversaciones sobre su recetario. La demostración de Carvajal y Torres aportó una escena concreta a esa presencia: una preparación conocida, presentada desde los usos que explicó una cocinera mexicana junto a una colega de la provincia. El foco estaba en lo que podía seguirse en la mesa de trabajo y en el contexto que compartían las dos profesionales.

La escena del guacamole dejó una imagen concreta de esas jornadas: una receta mexicana explicada mientras dos cocineras con trayectorias distintas compartían el trabajo. La demostración presentó el plato, sus distintas formas de servicio y el vocabulario que las acompaña. En una feria que combina cocina en directo y aprendizaje, esa sesión acercó la gastronomía mexicana desde una preparación visible y explicada en público.