
Alicante Gastronómica ha presentado el programa que ocupará el espacio municipal de la feria del 2 al 5 de octubre en la Institución Ferial Alicantina. El Ayuntamiento anunció el 23 de septiembre más de 40 actividades entre talleres, catas y cocina en directo. Para quien piensa acercarse, el dato importante es que no todas las propuestas son iguales: algunas permiten observar una receta, otras aprender una técnica y otras probar un producto. El programa todavía no es una crónica de la feria; las actividades están previstas para la semana siguiente.
El arroz tendrá un papel destacado, pero no único. La selección municipal incluye elaboraciones de varios restaurantes de Alicante, desde arroz negro hasta propuestas melosas y combinaciones con pescado. También se anuncian coca amb tonyina, coca de mollitas, salazones, chocolate, helados y productos vinculados a bodegas de la provincia. Reunirlos en un recinto ferial puede acercar al público a cocinas que, fuera de un evento, se conocen de manera más dispersa por barrios y municipios.
Cuatro días con ritmos distintos
El viernes 2 de octubre están previstos talleres infantiles del Centro de Recursos de Consumo y demostraciones de cocina. El sábado combina actividades para niños con catas y clases sobre productos locales. El domingo incorpora nuevas demostraciones y degustaciones, y el lunes cierra con propuestas de restauración y aceite de oliva. Antes de desplazarse conviene consultar los horarios definitivos de cada sesión: decir que el espacio estará activo los cuatro días no significa que una receta concreta se repita a diario.
El Ayuntamiento habla de showcookings y catas gratuitos dentro de su programación. Esa gratuidad debe referirse a las actividades anunciadas en su espacio, sin extenderse automáticamente a la entrada general del recinto, a todos los expositores o a cualquier degustación de la feria. La feria tiene una organización más amplia que la propuesta municipal. Distinguir ambas capas evita prometer una visita sin coste en conceptos para los que la nota oficial no ofrece una condición completa.
Las recetas de arroz muestran una cocina alicantina que no cabe en un único molde. Hay arroces secos, melosos y combinaciones de productos del mar y de la tierra. La carta presentada para la feria incluye algunos platos muy creativos, propios de la restauración contemporánea. Es interesante verlos sin confundirlos con la comida cotidiana de todos los hogares. La identidad gastronómica de la ciudad se sostiene tanto en restaurantes de autor como en mercados, hornos, bares y mesas familiares.
Aprender del producto, no solo probarlo
Una cata o una demostración puede ayudar a reconocer ingredientes y procesos que después aparecen en la compra diaria. Las sesiones sobre salazones, vinos, especias o aceite aportan contexto a sabores que suelen describirse con palabras demasiado generales. Un taller infantil tiene otra misión: permitir que los niños toquen, huelan y comprendan la comida sin reducirla a un espectáculo. En el programa municipal hay actividades de salud y alimentación coordinadas con el Centro de Recursos de Consumo.
La feria también funciona como escaparate para negocios. El Ayuntamiento destaca el trabajo de cocineros, salas, productores y hosteleros, y sitúa la cita dentro de la promoción exterior de Alicante. Esa dimensión comercial es real y no resta interés a las actividades abiertas al público. Sí conviene tenerla presente cuando se anuncian premios, récords o grandes cifras: son argumentos de promoción que necesitan contexto si se usan para juzgar la calidad de la experiencia de un visitante.
El programa menciona la presencia de Mercalicante y de productos con denominación de origen. Son puertas para hablar de una cadena alimentaria que empieza antes del plato terminado. El origen de un producto, su temporada, la manera de conservarlo y la habilidad de quien cocina influyen en el resultado. Una feria permite reunir varios pasos de esa cadena en un mismo lugar, aunque la visita sea breve. Para aprovecharla, puede ser más útil escoger unas pocas sesiones con tiempo que intentar recorrer todo el recinto deprisa.
Hasta que abra el 2 de octubre, la información verificable es la programación presentada y su calendario. Habrá que comprobar horarios, condiciones de acceso y posibles cambios antes de ir. El anuncio del 23 de septiembre deja una propuesta diversa, con más de 40 actividades municipales. La prueba de su valor llegará cuando los visitantes puedan escuchar a quienes preparan los platos y reconocer detrás de cada degustación a los oficios y productos de Alicante.