Las Cigarreras abre este fin de semana dos exposiciones contemporáneas que no se parecen entre sí, aunque comparten el interés por revisar materiales del pasado. El Ayuntamiento de Alicante anunció el 24 de septiembre la llegada de «The Utopian Stone», de Pedro Luis Cembranos, y «Sube», un proyecto del colectivo Vista Oral. La primera trabaja con diarios de un geólogo del siglo XIX y con el paisaje alicantino. La segunda vuelve sobre archivos y objetos de la llamada Ruta valenciana. Ambas llegan de la mano del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.

La muestra de Cembranos se instalará en la Sala Negre y podrá visitarse, según la programación difundida, hasta el 5 de diciembre. «Sube» ocupará la Caja Blanca hasta el 23 de enero. Las fechas ayudan a planificar una visita sin tratar las exposiciones como un evento de un solo día. La inauguración está prevista para el sábado siguiente al anuncio, pero los horarios concretos del centro y cualquier cambio de acceso deben comprobarse en la información actualizada de Las Cigarreras antes de ir.

Una historia geológica que también habla de educación

«The Utopian Stone» toma como punto de partida los diarios que el geólogo escocés William Maclure escribió durante su estancia en Alicante. Sus notas registraban lugares de interés geológico ligados a un proyecto educativo que no llegó a ejecutarse aquí. La instalación utiliza película fotoquímica para volver a esas localizaciones. El enfoque permite mirar el terreno no solo como un conjunto de rocas, sino como parte de una idea sobre aprendizaje, cooperación y acceso a la enseñanza.

Según la explicación del Ayuntamiento, Maclure imaginaba escuelas basadas en un pensamiento cooperativista y en la educación universal como camino para combatir la pobreza. Su iniciativa alicantina no se materializó. Ese fracaso también forma parte de la obra: recuperar un proyecto inconcluso evita contarlo como un logro que la ciudad no tuvo. La exposición parece interesarse por la distancia entre lo que una persona escribió, los lugares que observó y lo que pudo construir realmente.

El uso de película fotoquímica aporta una textura diferente a la imagen digital inmediata. No convierte por sí sola la exposición en una reconstrucción exacta del siglo XIX. Es una lectura artística actual de documentos y localizaciones históricas. Quien entre en la Sala Negre puede atender a esa doble capa: la información que procede de los diarios y la forma en que el artista la interpreta. El nombre de Maclure quizá resulte desconocido a muchos visitantes, pero el paisaje alicantino ofrece una puerta cercana para acercarse a su historia.

Objetos que salen de la vitrina

«Sube» parte de la memoria de la Ruta valenciana, también llamada Ruta del Bakalao. Vista Oral, colectivo formado por Alicia Escobio y Maite Muñoz, trabaja con materiales de archivo, entre ellos una colección del Museo del Remember y fotografías de Susana Oliva. La presentación municipal describe imágenes ampliadas, recortadas y transformadas, y objetos que abandonan el formato habitual de vitrina para ocupar el espacio como arquitectura.

Esa decisión formal cambia la relación con el archivo. Una fotografía no aparece únicamente para demostrar que algo ocurrió; puede dialogar con otra, perder su escala original o mostrar la huella de la memoria. La Ruta fue un fenómeno cultural cargado de relatos y estigmas. Una exposición puede abrir preguntas sobre quién conserva sus documentos, qué experiencias quedaron registradas y qué se ha simplificado al contarlas después. No sería riguroso atribuir a la obra una conclusión cerrada que el anuncio no ofrece.

Las dos propuestas comparten un método de investigación artística, pero sus lenguajes son distintos. En una, el recorrido pasa por geología, educación y cine. En la otra, por música, archivo y escultura. Esa diferencia permite que Las Cigarreras no presente la memoria como un género único. El visitante puede salir con preguntas diferentes de cada sala y relacionarlas con Alicante sin que ninguna exposición tenga que convertirse en un folleto histórico.

El anuncio confirma sedes y fechas de cierre previstas. Para el público, la próxima comprobación será la apertura efectiva del sábado y las condiciones de visita. Si se confirma el calendario, hay semanas para ver ambas con calma. Su interés está en observar cómo documentos que parecían quietos vuelven a decir algo cuando una obra los coloca en otra escala, otra sala y otro presente.