La Torreta está a punto de sumar un parque de más de 20.000 metros cuadrados, pero aún no puede darse por abierto. El Ayuntamiento de Alicante comunicó el 21 de septiembre que el Parque Isla de Corfú está prácticamente terminado y pendiente de últimos retoques, de que se asiente la vegetación y de la recepción de las obras. Solo después se abrirá al público. La diferencia entre «casi listo» y «abierto» importa a las familias que ya ven las instalaciones y quieren saber si pueden entrar.

El parque se sitúa entre las avenidas Isla de Corfú y Deportista Isabel Fernández, en La Torreta, PAU 2. La fase de conclusión ha supuesto 3.369.956 euros, a los que se suma una inversión inicial de 1,4 millones, según la información municipal. Las cifras corresponden a momentos distintos del proyecto; no deben presentarse como si fueran una sola partida recién aprobada. El resultado previsto es una zona verde grande para un barrio que crece y que necesita espacios cotidianos de encuentro, no solo pasos entre bloques de viviendas.

Juegos que aprovechan el desnivel

El diseño se organiza en varias alturas. Nueve toboganes conectan laderas y terrazas, mientras una tirolina de 28 metros desemboca en una zona de grava redondeada. Hay tres áreas infantiles con juegos adaptados, pasarelas accesibles, paneles táctiles y sonoros y columpios pensados para diferentes usuarios. Esa variedad puede evitar que todo el juego se concentre en un único punto, aunque habrá que comprobar cómo funcionan los recorridos cuando el espacio reciba a niños de distintas edades al mismo tiempo.

La pendiente, que en otro lugar podría ser una barrera, se ha utilizado aquí como parte del juego. Cuerdas laterales permiten subir de nuevo junto a los toboganes. Para que la idea resulte cómoda, deben convivir un itinerario lúdico y una circulación accesible que no obligue a utilizar cuerdas o escaleras. La descripción municipal menciona elementos inclusivos, pero la prueba real llegará con el uso diario: cómo se entra con un carrito, dónde se puede descansar y si los niños pueden desplazarse entre áreas sin cruzar una zona de mayor velocidad.

No todo el parque gira alrededor de la infancia. El proyecto incorpora calistenia, circuito de ejercicio biosaludable, petanca, muro de escalada, un escenario con gradas, un pipicán vallado y áreas de estancia. Son usos con ritmos distintos. Una persona puede ir a caminar, otra a entrenar y otra a sentarse a la sombra. La utilidad de reunirlos dependerá de la separación, el mantenimiento y el respeto entre actividades. Un parque amplio permite repartirlas mejor, pero no elimina la necesidad de normas claras y cuidado constante.

Una zona verde para un barrio que cambia

El Ayuntamiento ha relacionado esta actuación con otros equipamientos previstos o en desarrollo en La Torreta, como el centro de educación especial El Somni y un nuevo centro de salud. También señala que el ámbito del Plan Parcial 2 incorporará 550 viviendas, la mitad protegidas, una tramitación que aún tiene sus propios pasos. El futuro crecimiento residencial explica por qué la superficie verde y los lugares de estancia son una cuestión urbana relevante. No convierte en terminados los otros proyectos mencionados.

En el Parque Isla de Corfú se han plantado árboles y setos buscando distintas épocas de floración y colores. Las fotografías del primer día no dirán todavía cómo funcionará esa vegetación en agosto o cuánto sombreará dentro de algunos años. Los árboles jóvenes necesitan tiempo y riego de establecimiento. El Ayuntamiento ha indicado que espera a que se asienten antes de recibir la obra, una cautela razonable para un espacio donde el confort estival será tan importante como los juegos.

El escenario con gradas abre la puerta a actos al aire libre, aunque el programa de actividades aún no se ha concretado. Conviene no inventar una agenda por la mera presencia de infraestructura. Lo verificable es el equipamiento construido y la intención de abrirlo pronto. Después habrá que observar la frecuencia de uso, el estado de los juegos, la limpieza y la conservación del arbolado. Es ahí donde una inversión inicial se transforma, o no, en un parque agradable durante años.

La Torreta gana una promesa tangible y casi finalizada. Falta el trámite de recepción y la fecha exacta de apertura. Hasta entonces, el recinto debe describirse como una obra próxima a entregarse. Cuando se abra, sus 20.000 metros cuadrados ofrecerán una prueba cotidiana de si la mezcla de juego, deporte, sombra y descanso responde de verdad a las necesidades del barrio.