Tener un techo durante una emergencia es solo una parte de la salida de una situación de exclusión residencial. Alicante mantiene una red de viviendas temporales con acompañamiento social y está tramitando un nuevo contrato para gestionarla. La Junta de Gobierno ha propuesto este 22 de septiembre a la empresa mejor clasificada, con una oferta de 1.070.269 euros. Es un paso del procedimiento, no la firma definitiva del contrato. El servicio atendió a 79 personas durante 2025, según los datos municipales.

La red dispone de 13 viviendas. Ocho serán aportadas por la empresa contratista y las otras cinco por el Ayuntamiento. El plazo previsto es de dos años, con posibilidad de prórroga por otros dos. El presupuesto base de licitación fue de 1.132.680 euros, una cifra distinta de la oferta de la compañía que encabeza la clasificación. Confundirlas ocultaría la diferencia entre el coste máximo con el que se convocó el concurso y la propuesta económica examinada ahora.

Alojamiento con una tarea detrás

El recurso se dirige a personas y unidades familiares residentes en Alicante que carecen de alojamiento por una situación de urgencia social y necesitan apoyo para avanzar hacia una alternativa más estable. El objetivo no es simplemente entregar unas llaves durante un número fijo de noches. Hay trabajadores sociales, educadores y auxiliares que acompañan a los usuarios, junto con una coordinación del servicio. La vivienda aporta espacio y equipamiento básico; el equipo profesional trabaja sobre los problemas que dificultan salir de la emergencia.

El Ayuntamiento explica que la red complementa la labor de sus Equipos Sociales de Zona. Esos equipos conocen las circunstancias de las personas atendidas y pueden plantear itinerarios de apoyo. Una familia que ha perdido su alojamiento puede necesitar orientación administrativa, acceso a otras prestaciones o ayuda para recuperar ingresos. Otra persona puede requerir un tipo distinto de seguimiento. La utilidad del acompañamiento depende precisamente de adaptar el trabajo al caso, no de aplicar una lista idéntica a todos los residentes.

Las estancias son temporales. En 2025, el 25,80 % de los usuarios superó los doce meses, de acuerdo con la nota municipal. El porcentaje sugiere que algunas situaciones necesitan más tiempo del que suele imaginarse cuando se habla de urgencia. No permite calcular cuántas personas consiguieron después una vivienda estable ni medir por sí solo el éxito del programa. Para eso haría falta conocer las salidas de la red, los apoyos posteriores y las dificultades de acceso al mercado residencial.

Un dato anual que necesita contexto

Las 79 personas atendidas el año pasado fueron 47 hombres y 32 mujeres. Son personas, no 79 hogares: una vivienda puede alojar a una unidad familiar y las situaciones pueden cambiar a lo largo del año. Tampoco hay que dividir mecánicamente 79 entre 13 para concluir cuántas veces se ocupó cada inmueble. Las duraciones de estancia no son iguales y la distribución entre personas solas y familias afecta a la capacidad real del recurso.

La concejalía presta respuestas a la exclusión residencial desde 2002 mediante distintos servicios. Esa continuidad no elimina la necesidad de revisar cada contrato. El nuevo adjudicatario deberá mantener un alojamiento en condiciones, atender los gastos ligados a las viviendas y contar con profesionales suficientes para el seguimiento. La propuesta de empresa mejor clasificada debe completar el procedimiento correspondiente antes de convertirse en gestión efectiva. Para los usuarios, una transición bien organizada evita interrupciones en apoyos que no pueden pausarse porque cambie una contrata.

La red responde a emergencias graves, pero no sustituye una política amplia de vivienda. Quien sale del recurso sigue necesitando una opción asequible y segura. Esa es una de las razones por las que el trabajo socioeducativo importa: puede ayudar a recuperar autonomía, pero no crea por sí mismo pisos disponibles ni reduce automáticamente los precios. Presentar el programa como solución completa a la exclusión residencial sería exigirle algo distinto de la función que el Ayuntamiento le asigna.

Lo anunciado hoy es la clasificación de una oferta para continuar un servicio de 13 viviendas y acompañamiento especializado. Los datos de 2025 permiten ver su uso, con 79 personas atendidas, pero dejan abiertas preguntas sobre resultados y necesidades pendientes. Seguir la adjudicación y la continuidad del equipo será tan relevante como conocer la cifra del contrato: en este tipo de recurso, el vínculo entre una vivienda temporal y el apoyo profesional determina buena parte de su utilidad.